• Albert Rosa. Instructor Kaisendo

CONTROL DEL ESPACIO, CONTROL DEL OPONENTE

Actualizado: 8 de dic de 2020



CONTROL DEL ESPACIO, concepto básico, que gira alrededor del trabajo en la posición, ubicación, distancia y momento oportuno. El control del espacio, nos permite llevar a nuestro oponente a donde queremos que vaya, de ocupar el espacio inhibiendo las acciones de nuestro oponente.

Este principio es afín a todas las Artes Marciales, en Kaisendo por ejemplo, integramos los desplazamientos del Panuntukan y las FMA, con los principios del Karate tradicional y el Karate jutsu, Y los movimientos circulares del Aikijujutsu.


Lo más básico, controlar nuestro espacio, y nuestro cuerpo, se convierte en un arte en sí mismo cuando se dirige su estudio al desarrollo máximo de la propia técnica básica. Controlar el espacio, es controlar la situación. Lo avanzado en algunas ocasiones no es más que una revisión, un relectura de aquello que nos resultó básico en algún momento. Esta sería la idea, en parte, ofrecer al alumno, una perspectiva avanzada de lo que puede resultar básico, pero que no deja de ser primordial en Budo.



En el concepto CONTROL DEL OPONENTE, hablo no solo desde la visión más evidente de la técnica, de la efectividad de nuestro desarrollo marcial, de nuestra parte más evidente, por decirlo de alguna manera nuestra acción en Omote, sino también, desde una perspectiva más mental y espiritual, el arte de dirigir el espíritu, Kyu Shin Ryu, pasa por nuestro propio control energético, mental y emocional, para poder realmente trabajar en la anticipación, y control del adversario en una situación real, en una energía tal vez más Ura.



Control del adversario, es evidentemente direccionalidad de nuestra técnica, la continuación de la misma para escoger nuestra próxima acción, ahí el preciso trabajo que aporta el jiujitsu, el concepto de fluido continuo del Kaisendo, los conceptos importantísimos del kyusho jitsu, en cuanto a potenciar el atemi, en dirección, energía y oportunidad, trabajando de forma implícita el arte de encadenar la siguiente técnica, con la idea de que cada golpe, preciso y dirigido, potencie exponencialmente la efectividad del siguiente, generando el K.O. por la acción neurológica y energética de dicho encadenamiento.




Pero desde mi perspectiva, CONTROL DEL ADVERSARIO, pasa por reconocer en nosotros mismos aquello que proyectamos al exterior, no luchamos contra el oponente, en realidad la lucha es con nosotros mismos.


Para ello, el trabajo sobre la respiración, el control de nuestro diafragma, es uno de los fundamentos para dirigir nuestro espíritu.

En Budo tradicional se realizan numerosos trabajos de respiración, ko kyu ho, la respiración ibuki, ibuki nogare, ibuki sankai, nogare, etc.

Pero su aplicación en situaciones reales, requiere antes algo tan básico y fisiológico como aprender a controlar nuestro diafragma y sus estructuras relacionadas, tórax, costillas, dorsal ancho, pelvis, core, etc.



Cómo osteópata y posturólogo, cuando atiendo a pacientes artistas marciales, una de las cosas que más importantes considero, es la dificultad que tienen para realizar los ejercicios de cadenas musculares que implican diafragma. Ello no solo conlleva bloqueos fisiológicos, fijaciones articulares, tensiones musculares, lesiones asociadas a miembros superiores e inferiores, disneas, alteraciones en el sistema psiconeuroinmunoendocrino, etc. sino que implica a nuestro estado energético, orgánico, visceral, neurovegetativo, mental y emocional. Ante una situación real de defensa personal, el trabajo interno pasa por haber cultivado una óptima salud, física, mental y espiritual, que nos llevará a la acción más justa posible, con el estado mental más asociado posible, dentro de nuestro entrenamiento, circunstancias de vida, características y estado físico, situación determinada, etc.





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